Vesubio, ¿cuándo despertará de su letargo?

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Vesubio. Es, probablemente, el volcán más conocido de todo el mundo. ¡Y también uno de los más peligrosos! Acabó con toda una ciudad y hoy en día sigue poniendo en peligro a toda la ciudad de Nápoles… Hablamos, claro está, del Vesubio. Aunque en la actualidad se alza, dormido, sobre las ruinas de Pompeya muchos expertos anuncian una inminente erupción…

Así que, antes de que haga volar por los aires sus alrededores, te invitamos a visitar sus faldas y contemplar desde allí la vida… y la muerte que rodean a este coloso de piedra en la región de Campania.

El Vesubio, una historia de catástrofe

Aunque la explosión más conocida es la que acabó con Pompeya y Herculano, en el 79 d. C., el Vesubio ha sido siempre un volcán muy destructivo. La caldera comenzó a formarse durante una erupción hace unos 17.000 años, y fue ampliada por otras posteriores. Debido a los nutrientes que aporta la lava al solidificarse, las faldas de la montaña son muy fértiles (destacan las viñas), lo que ha atraído siempre a muchos pobladores.

Por desgracia, esto implica que muchas de sus explosiones han tenido consecuencias devastadoras. En la catástrofe del 79, de la que se tienen muchos detalles por los escritos de los pensadores Plinio el Joven y Plinio el Viejo, hubo dos fases. A lo largo de la primera, enormes rocas salieron disparadas del volcán durante horas, destruyendo templo, casa y personas a su paso. En la segunda, una nube de cenizas ardiente asfixió y quemó a los habitantes rezagados. Si visitáis las ruinas de Pompeya, podréis observar figuras de yeso, echas de los moldes que dejaron los cuerpos de los romanos que murieron allí.

Sin embargo, la sacudida más notoria fue la de 16131, cuando las cenizas llegaron hasta Constantinopla (la actual Estambul). Por suerte, no ha habido erupciones desde 1944. Sin embargo, muchos sospechan que el Vesubio pronto despertará…

Predicciones para el futuro del Vesubio

En la actualidad, alrededor de un millón de personas pueblan Nápoles y sus inmediaciones. Por lo que si el Vesubio explotara, las consecuencias serían terribles. Incluso más que la destrucción de Pompeya y Herculano. Para controlar la actividad del Vesubio, existe el Observatorio Vesubiano. Fundado en 1841, es el más antiguo del mundo. Se encarga de hacer un seguimiento diario de la actividad del volcán, aunque es muy difícil establecer el nivel de «estabilidad» del Vesubio.

Existe un plan de emergencia, que prevé la evacuación de las 600.000 personas que habitan la «zona roja». Ésta se extiende 200 kilómetros a la redonda y es la más peligrosa. Los exiliados serían enviado a otras zonas de Campania e Italia, hasta que la situación se estabilizase. El quid de la cuestión está en hacerlo a tiempo, pero evitando hacerlo en base a falsas alarmas. Además, se está intentado reducir la población de la forma para, en unas décadas, acortar el tiempo de evacuación de siete a tres días.

Visitar el Vesubio

Como toda Italia, Nápoles y la zona del Vesubio está plagada de turistas en verano, por lo que los precios de alojamiento, comida y excursiones aumenta. Además, el calor es asfixiante en el sur, por lo que la ascensión es más acusada. Así que, si podéis, evitad estas épocas de mayor afluencia. Si vais en invierno, puede que encontréis nieve, lo que hace la vista aún más especial.

Subir al Vesubio tiene el atractivo de acercarse al único volcán activo de Europa continental. La forma más fácil y económica de llegar es en tren desde Nápoles. Desde la estación central se debe coger el tren Circumvesuviano, cuyo billete cuesta 2,80€. En unos 40 minutos éste llega a la estación de Pompei Scavi-Villa dei Misteri.

La forma más barata para subir hasta el Vesubio es coger el autobús. Cada billete cuesta 2,70€, que se puede adquirir en el propio vehículo o en la estación. El viaje dura unos 50 minutos y te deja a una altitud de 1000 metros. Pero no tiene mucha frecuencia de paso y suele ir bastante lleno.

Una vez arriba, tendrás que comprar la entrada al Vesubio, que cuesta 10€. Después, hay que caminar unos 20 minutos por un terreno empinado hasta el cráter. Por suerte, hay bancos para descansar por el camino. No hace falta ningún tipo de preparación, pero te recomendamos llevar ropa y calzado cómodos. El esfuerzo merece la pena ya que, al llegar a la cima, a 1280 metros, las vistas sobre la bahía de Nápoles son impresionantes. El Vesubio vigila a sus súbditos, siempre a merced de su ira.

Pompeya y sus ruinas

Si os acercáis a la inmediaciones del Vesubio, no os podéis perder las ruinas de Pompeya. Es recomendable ir temprano para evitar las colas y el calor en verano. La entrada cuesta 13€ para adultos, 7,50€ para jóvenes menores de 24 años y es gratuita hasta los 18 años. Te sugerimos leer algo sobre su historia antes de ir o contratar un guía o pagar por una audioguía. En este post, tenéis más información sobre el lugar.

Vesubio.

La Solfatara de Pozzuoli

Ésta es una de las atracciones turísticas de las inmediaciones del Vesubio menos conocida por los visitantes. Si te queda tiempo después de recorrer las ruinas de Pompeya, te recomendamos echar un ojo a este peculiar lugar. Para encontrarlo, sigue las indicaciones del camping «Vulcano Solfatara». Sí, sí. ¡Hay un camping justo al lado!

La Solfatara de Pozzuoli es uno de los cráteres volcánicos de los Campos Flégreos. Una zona situada al norte de Nápoles, que consta de cerca de 40 antiguos volcanes. Ésta se formó durante una de las violentas explosiones del Vesubio, hace unos 2.000. sin embargo, hace siglos que su actividad volcánica es muy reducida.

La Solfatara abre todos los días: de abril a octubre de 8:30 a 19:00 y de noviembre a marzo de 8:30 a 16:30. Se entra con un guía local y la visita dura unos 45 minutos. La entrada cuesta unos 8 euros, con tarifas reducidas para niños.

Vesubio.

Caminar por la Luna

Una solfatara es un tipo de terreno geológico cuyas fisuras desprenden vapor de agua, a altas temperaturas y con un alto contenido de azufre. Debido a ello, se las llama «fumarolas». Pasear por una solfatara se asemeja a caminar por un desierto lunar. Debido a este aspecto desolado, los romanos pensaban que la solfatara era la entrada a los infiernos. También pensaban que respirar los vapores era beneficioso para la salud, por lo que construyeron sudarios, que funcionaban como saunas. Y se bañaban en el fango de los pozos cercanos.

En algunos puntos, el azufre tiñe las rocas y la tierra de vivos colores ferrosos. Amarillo, naranja, rojo… una pequeña versión de la Gran Fuente Prismática de Yellowstone. Por desgracia, el azufre también es especialmente maloliente, con un aroma como a… huevo podrido. Por suerte, esto no le resta interés a la visita por uno de los «volcanes del Vesubio».

 

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