El Golden Gate, el puente colgante por excelencia

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Golden Gate. Seguro que cuando piensas en San Francisco lo primero que te viene a la mente es el Golden Gate. Sin duda, el puente más famoso de todo el planeta. Se erige en la bahía de la ciudad, orgulloso, como un rey que observa sus tierras desde el trono. El sol baila con sus cables y remaches, arrancando destellos al metal rojo. Por las noches, cientos de luces lo visten, como un manto de estrellas.

Si estás planeando un road trip por California, debes hacer una parada obligatoria a los pies de este cíclope. Una imagen de postal, que a pesar de la cantidad de personas que la han contemplado, habla de forma diferente a cada viajero. ¿Quieres conocer los secretos del Golden Gate? Síguenos en este recorrido.

La historia del gigante rojo, Golden Gate

El Golden Gate (en español, «puerta dorada»), como os podéis imaginar, no debe su nombre a su color. Éste viene del estrecho que cruza, cuyo nombre se inspira en la entrada al estrecho del Bósforo, el Cuerno de Oro, que separa Asia y Europa. El puente une San Francisco con el sur del condado de Marin

La construcción del Golden Gate fue concebida por el ingeniero Joseph Strauss, allá por 1921. Un hombre visionario, que tuvo que luchar contra viento y marea (literalmente) para ver acabado su sueño. Además, las obras se retrasaron debido al Crack del 29. Hicieron falta cuatro años para completar las obras, de 1933 a 1937.

Con una longitud aproximada de 1280 metros, el Golden Gate está suspendido de dos torres de 227 m de altura.  Su seis carriles (tres en cada dirección) son recorridos al año por más de 40 millones de vehículos, que deben pagar un peaje. Por desgracia, también tienen lugar mucho suicidios, por lo que hace unos años se instaló una red de seguridad.

El característico color rojo del Golden Gate necesita una capa de pintura con bastante frecuencia, debido a la salinidad del ambiente, que corroe el acero. Este tono se eligió porque se integraba con el entorno y permitía distinguir el puente entre la niebla, un fenómeno habitual en la bahía.

Un lugar de película

San Francisco ha visto el rodaje de cientos de películas, desde El graduado hasta Princesa por sorpresa. Quizá una de las que los cinéfilos más asocian a la ciudad es Vértigo de Alfred Hitchcock. Precisamente, porque incluye una escena a los pies del Golden Gate. En ella, Scottie (James Stewart) salva a Madeleine (Kim Novak), cuando «cae» a la Bahía de San Francisco. Un punto donde se unen todo un clásico de la ciudad y otro de la gran pantalla.

Atravesar el puente

Una vez en el Golden Gate, es imperativo cruzarlo. Bueno, no lo es. Pero lo recomendamos encarecidamente. Se puede hacer a pie, en bicicleta o coche. La tasa por cruzar el Golden Gate con un vehículo motorizado oscila bastante, dependiendo del número de ejes que tenga. Los precios van desde los 7,75 dólares a los 54,25 dólares. Si pasáis sin pagar, tenéis dos días para hacerlo, sin recibir una multa.

En el caso de un coche estándar o una moto deben abonar el precio más bajo. Además, si sois más de tres ocupantes en el automóvil, solo os costará 4,75 dólares (con el FasTrak). En cambio, un 4×4 debe pagar 31 dólares. ¡Así que cuidado con el coche que alquiles para las vacaciones! Ojo, porque las tasas suben a partir de este 1 de julio.

Si eres un peatón o una vas en bicicleta, puedes atravesar el Golden Gate gratis. A pie debes hacerlo por la acera este, de 5:30 a 18:00 (hasta las 21:00 cuando se cambia la hora). En bici puedes hacerlo también por la oeste y durante las 24 horas del día. Cuidado porque no se puede utilizar la pasarela para pasear a tu mascota, a menos que se trate de un perro guía.

Las mejores vistas del Golden Gate

Cuando viajamos, todos buscamos esa imagen perfecta para Instagram… Sí, sí, no nos engañemos. Así que cuando te pases por el Golden Gate en tu ruta por San Francisco, ¡pásate por alguno de estos miradores!

Crissy Field

Nuestra primera opción es este antiguo aeródromo del ejército estadounidense. En la actualidad forma parte del Golden Gate National Recreation Area, es decir, el espacio protegido que alberga el famoso monumento. Puedes llegar hasta la orilla de la Bahía de San Francisco, donde se encuentra este lugar bien a pie, en coche (hay aparcamientos en la zona) o en bus.

Desde aquí podrás observar el Golden Gate, a los pies de sus pilares, pero lo suficientemente lejos del monumento como para abarcarlo en su totalidad. Además, permite dar un agradable paseo por los múltiples senderos que conectan esta zona con el puente. Como punto extra, puedes hacer un picnic, bañarte en las playas , observar las especies autóctonas de la zona en los humedales… De camino hacia Fort Point, nuestro próximo mirado, podemos parar en The Warming Hut, donde podemos tomar café, zumos y sandwiches.

Fort Point

Este fuerte costero se encuentra a la altura del propio Golden Gate, en la entrada a la ciudad de San Francisco. Fue construido para proteger la urbe de ataques hostiles, durante la Guerra Civil americana. Cuando se comenzó el proyecto para construir el Golden Gate, muchos sugirieron destruir la fortaleza. Sin embargo, Strauss hizo un rediseño para que éste pasara por encima. La visita al interior es gratuita.

En este punto, podemos optar por varias perspectivas. Podemos quedarnos al nivel del agua, en el propio fuerte (donde se rodó la escena de Vértigo). Una vista algo menos conocida que la de las típicas postales. O podemos subir la colina y admirar el Golden Gate de tú a tú, desde este lugar mítico.

Marshall Beach

Si continuamos nuestro paseo más allá de Fort Point, llegaremos hasta esta playa, arenosa pero con muchas piedras desperdigadas. Ésta es sin duda una de las vistas más especiales al Golden Gate. Parece que mar y acero se funden en uno. Además, es un sitio perfecto para hacer una barbacoa. Pero cuidado con bañarse, las corrientes pueden ser muy fuertes.

Si el mar está picado o hay bruma, la estampa se vuelve aún más pintoresca, con el Golden Gate asomando entre la niebla y las olas. Como si de un castillo de Poseidón se tratara.

Battery Spencer

Para llegar a este mirador deberás cruzar el Golden Gate y subir a la colina en la otra orilla. Pero el esfuerzo vale la pena. Además del monumento, podrás admirar todo San Francisco, con las montañas Twin Peaks de fondo. Este lugar es ideal para terminar el día, observando la puesta de sol sobre la bahía.

Si te gusta la aventura, puedes repetir toda la ruta de noche, y admirar el Golden Gate iluminado desde todas las perspectivas. Una caminata extra que merece la pena, para despedir a este gigante y a la ciudad de San Francisco. También puedes coger un ferry y observar las entrañas del puente desde abajo. O llegar hasta la prisión de Alcatraz y escudriñar entre la niebla para alcanzar a ver las torres. Sea como sea, el Golden Gate nunca defrauda.

 

El Golden Gate, el puente colgante por excelencia

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