Machu Picchu, un paraíso descubierto en 1911

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Llegar a Machu Picchu es una experiencia que corta la respiración. Y no solo por la altitud a la que se encuentra, a 2.438 metros de altura, sino por su majestuosidad y el misterio que la rodean. Literalmente, un castillo construido en las nubes. Declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, es un lugar digno de ser visto, al menos una vez en la vida. Además, el antiguo poblado inca es considerado por muchos una de las maravillas del mundo moderno.

La ciudad se encuentra entre las montañas Huayna Picchu y Machu Picchu, a tan sólo 132 kilómetros de la capital del país, Cuzco. El conjunto arquitéctonico de Machu Picchu, traducido al castellano como «montaña vieja», fue construido en el siglo XV. Aunque hay rastros de pobladores anteriores, que se remontan hasta el siglo VIII a. C., que buscaban extender sus áreas de cultivo.

Una historia breve pero espléndida

Hacia 1440, el emperador inca Pachacútec, en su campaña hacia Vicabamba descubrió el emplazamiento actual de Machu Picchu. Quedó tan impresionado por su belleza que mandó construir allí una serie de lujosos edificios civiles y religiosos. No se trataba de un complejo aislado, por lo que el mito de «ciudad perdida» no es más que una leyenda. Estaba muy bien conectado al resto del reino a través de la red de caminos incaicos, ocho de los cuales llegaban a Machu Picchu.

Tras la muerte del monarca, los beneficios de la explotación agrícola se dedicaron al culto de su momia. Posiblemente el lugar perdió importancia al tener que competir con otros centros de poder establecidos por regentes posteriores. La guerra civil incaica (1531-32) y la colonización española también afectaron al lugar, que fue abandonado poco a poco. Alejado de los nuevos caminos y ejes comerciales, la urbe pasó al olvido durante el régimen colonial.

No fue hasta 1911 cuando Hiram Bingham, un profesor de historia estadounidense, redescubrió Machu Picchu, hablando con sus contactos locales. En los próximos años movilizó a diferentes instituciones para despejar la maleza y empezar a excavar las tumbas incas. Pronto comenzó a explotarse el interés turístico de la zona, especialmente a partir de 1948 con la apertura de una carretera desde la estación de tren de Aguas Calientes.

Machu Picchu, una obra de ingeniería

Rodeada por canales de agua, y compuesta de 170 estructuras, Machu Picchu se levantó con grandes bloques de piedras unidos entre sí, sin usar amalgama. Un rasgo que comparte con otras joyas arquitectónicas antiguas como las pirámides egipcias. A pesar de asentarse sobre una zona azotada por las lluvias y los terremotos, la ciudad ha sobrevivido al tiempo. Esto se debe a su avanzado sistema de drenaje, que frena la erosión.

Su estructura se divide en dos espacios: la agrícola y la urbana. La primera se compone de grandes terrazas artificiales, que evitan que el agua se estanque y estropee los cultivos. Aquí también podemos observar a las típicas llamas o alpacas peruanas. Fueron utilizadas por las familias locales hasta bien entrado el siglo XX. En la zona edificada está divido en casi veinte grupos de edificios. Los más destacados son el El Templo del Sol, la Residencia Real y la Escalinata de las Fuentes.

Otro monumento interesante es la pirámide que conduce a la piedra Intihuatana (algo así como «donde se amarra el Sol»), uno de los objetos más estudiados de Machu Picchu. Dicha roca se ha relacionado con varios lugares sagrados desde los que se establecen alineamientos con fenómenos astrológicos.

A día de hoy no existe acuerdo sobre los usos que tuvo el complejo de Machu Picchu. Por un lado, se cree que fue una de las residencias de descanso de su impulsor, el emperador Pachacútec. También se ha valorado la posibilidad de que fuese un espacio religioso. Esta segunda idea se sustenta en el valor ceremonial del poblado y en las construcciones que lo componen. O podría tratarse de una combinación de estructuras que cumpliese ambas funciones, o incluso otras como actuar como un enclave militar.

Visita Machu Picchu

Existe la creencia de que solo se puede acceder a Machu Picchu en grupos organizados. Sin embargo, existen varias posibilidades para visitar el emplazamiento por nuestra cuenta.

El medio de acceso más común es a través del tren, que llega hasta Aguas Calientes. El billete suele costar unos 60-85€ ida y vuelta desde Cuzco (el trayecto es de unas 3h y media) y se pueden adquirir en la web de PeruRail. Desde la estación es necesario coger un bus, que tarda alrededor de una hora en llegar a las ruinas (billete ida y vuelta 10€).

Otra opción es realizar la ruta del Camino del Inca y llegar a la ciudad a pie, aunque solo es recomendable para aquellos en buena forma física. El circuito clásico dura cuatro días y solo se puede llevar a cabo con guías expertos. El precio ronda los 400-1400€y se recomienda pedir el permiso con cinco meses de antelación. En febrero el camino se cierra por mantenimiento.

Una recomendación es hacer noche en Aguas Calientes y partir a primera hora del día siguiente a Machu Picchu, sobre las 4:30-5:00. Madrugar es clave, ya que solo se permite el acceso de 2500 personas al día. Y solo 400 pueden visitar las montañas de Huayna Picchu y Machu Picchu, la mitad las 7:00 y el resto a las 10:00.

La entrada al recinto cuesta alrededor de 35€. Las entradas se compran por anticipado, no en la misma puerta. La entrada permite su uso durante tres días, pero solo una vez para cada sitio arqueológico.También es recomendable contratar los servicios de un guía, para conocer los secretos del lugar.

Recomendaciones

La mejor época para visitar Machu Picchu es durante la estación seca, que va de mayo a octubre. Pero la afluencia es mayor y los precios más caros. En la estación de lluvias todo es más barato, pero hay peligro por desprendimientos de tierra. La elección dependerá de vuestras prioridades como viajeros.

Es imprescindible llevar agua y botas de montaña o trekking, así como crema solar o chubasquero (dependiendo de la época del año). Si no se quiere gastar mucho en comida, es mejor comprarla fuera del recinto. Cabe señalar que no se permiten trípodes de cámara. De hecho, la licencia de cámara profesional cuesta más de 200€, así que si tienes una réflex, hazla parecer humilde.

Otras excursiones alternativas por los alrededores incluyen la localidad de Chinchero, donde se puede hacer kayaking en las lagunas de Piuray y Huaypo o las montañas del Valle Sagrado.

Aquí os dejamos un vídeo que os inspirará para vuestro viaje a Machu Picchu.

Machu Picchu, un paraíso descubierto en 1911

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